Historias de amor: Carta al amor de la vida

Esta vez no voy a contenerme, no tengo temor de andar en la mira de aquellos que dicen que el amor si es verdadero no se grita a los cuatro vientos; porque justo en este momento voy a gritar que estoy completamente embriagada de amor, que he alcanzado a sentir a mi corazón dar brincos cuando te veo venir y te vas acercando, y cuando estás cerca, y cuando me coges de la mano, o cuando me besas; o cuando a veces sin besarme me dices: Te amo.

Esta vez no voy a contenerme y gritaré al mundo que eres el amor de mi vida, y que lo sé porque nunca antes había amado de esta forma la vida. ¡La vida! ¿Entiendes? No es sólo el hecho de amarte a ti, con tus sonrisas que iluminan una casa completa, cualquier lugar, cualquier esquina; no es solo que ame tus ojos brillantes que sonríen junto con tus labios; o que sólo me enloquezcan tus manos sobre las mías o sobre mi piel, en cualquier lugar, tus manos en mi. No es sólo que las ame a ellas cuando atadas a tus brazos me envuelven en ellos, no. Es que yo amo la vida, amo estar viva para vivirte, para hacer que ames estar vivo, y escribir historias conmigo. Amo sentarme a pensar en la vida contigo, y ver a la gente, e inventarnos historias sobre ellos, y aprender de lo que nos gusta, y dejar claro lo que no queremos. Amo que nos desordenemos y cuando es el momento nos pongamos serios; amo dibujar el futuro contigo, ponerle los ojos a los niños y jugar a llamarlos como quieras, y a veces también como yo quiera; y casi siempre como los dos logramos quererlo todo, simplemente porque al otro lo hace feliz.

Amor de mi vida, eres la vida, porque saberte parte de este cuento me hace disfrutarlo intensa, sabia y dulcemente. Porque la que quiero ser, la que siempre he soñado ser, lo es todo cuando te tiene, cuando le das todo de ti sin esperar nada a cambio, nada más que mi par de manos, que solo te buscan, y que por suerte siempre te encuentran buscándome.

Esta vez no voy a contenerme, no necesito haberte jurado mi amor eterno, aunque eso ya lo sabes, para poder asegurarte que eres el amor de mi vida; porque eres la respuesta que daba cuando niña a quienes me preguntaban lo que quería ser o vivir, o sentir cuando fuera grande; y aunque la vida esté llena de preguntas, de exclamaciones y de puntos finales y suspensivos; eres el amor que había pedido, donde me paseo desnuda y sin pretensiones por tu cabeza cuando te lo digo todo sin miedo, cuando te cuento mis miedos, mis anhelos, mis desvelos, porque no necesito decirte que me encanta necesitarte, tus ojos cuando me miran esperando respuestas, lo saben y te lo han dicho, me encanta dejarme llevar por tu voz, porque creo en los caminos que dices que quieres andar; y que vas andando conmigo.

Mi vida se ha vuelto este andar a mi manera disfrutando tus maneras, tus ideas; los días en los que quiero cambiarlo todo de ti, y los días en que quisieras que fuera otra, y que al final terminan en nosotros, amándonos y entendiendo que venimos imperfectos para buscar juntos algo que logre mejorarnos, elevarnos, engrandecernos; hacernos caminantes de un camino que queramos caminar juntos y en el que podamos ser libres para amarnos porque así lo manda el corazón y no porque así debe ser. Eres el camino que voy caminando, la vida que estoy amando.

Y esta vez no voy a contenerme, porque eres la canción que puedo repetir eternamente, y las palabras que siempre quise escribir, y los planes que quise y que quiero hacer, y la sal y el azúcar, los ríos y los mares que no se nadar pero lo intentaré, los cielos que me animas a conocer y las tormentas de las que huiré, huiremos, para volver siempre a nosotros, a la vida que nos inventamos para vivirla mejor, al sabor que tenernos le pone a las cosas y al brillo en los ojos que provocan los eternos segundos en que todos los días nos miramos.

Esta vez, en esta carta, no pensé en contenerme, y la dejo aquí porque finalmente entendí que del amor cuando está sano, vivo y completo también se puede escribir, y que no es necesario esperar ningún final para hacer poesía de lo que fue la dicha, sino para hacer poemas de los besos que me dejas cada vez que te despides, y los que te tengo cuando regresas, esto es escribir sobre lo que somos, lo que es este amor que ambos le tenemos a la vida juntos, todo aquello que en un instante cualquiera nos atrevemos a decir que será eterno.

Esta vez no voy a contenerme, y no me afana que otros piensen todo lo que nos falta, o se pregunten por qué publicar algo como esto. Este amor es mi mejor poesía, y la poesía da vida, y amor de mi vida, tú eres la vida.

Sobre la autora: Alejandra Maria Ortega

Soy Alejandra María Ortega, la del nombre al revés, y mi acto de rebeldía es dejar el corazón en todo y en todos.  Speaker y escritora creativa, más conocida como la de las letras  “A besos te tengo, y a versos también”. Encuentra todos mis escritos en www.Alejandramariaortega.com, en Instagram en @alejandramariaortega y usando #ladelasletras.

Únete gratis a nuestra comunidad de Latinas y recibe las últimas novedades